miércoles, noviembre 24, 2004

LA GUERRA PERDIDA DEL HUMO

La guerra contra el tabaco y los fumadores va a tomar las calles: con la nueva Ley de Prevención del Tabaquismo, el Gobierno pretende luchar contra la primera causa de enfermedad, invalidez y muerte evitable en los países desarrollados. La pregutna es capciosa, pero ¿no seria mas fácil subir el precio hasta cotas que lo hagan un lujo (como el precio que tiene en el resto de Europa, sin ir más lejos), y así al menos los traficantes de drogas podrían decidir si les es más rentable traficar con coca o con tabaco? Y siendo radicales,¿no sería mejor dejar de producirlo y reconducir el dinero de Altadis hacia la distribución de servicios sociales en vez de vicios sociales? Hoy tengo un día utópico... pero no tanto como para no saber que los primeros en dejarlo deberian ser los profesionales de la Medicina, tal y como dicen desde el IV Congreso del Comité Nacional de Prevención y Tratamiento del Tabaquismo. ¿Estamos preparados los méedicos y el personal sanitario en general como colectivo profesional para este rol social? El tiempo lo dirá...

3 comentarios:

The Man From Kazakhstan dijo...

Subir el precio es el camino... pero mucho, sin límites, adelante.

En una clase en ESADE, nuestro profesor Luis de Sebastián (mucho más cómodo hablando de movimientos sociales en América del Sur que de las elecciones en EEUU o sobre fiscalidad española - para lo que le quiere TV3)... nos daba una solución defintiva para que los agricultores colombianos dejaran de plantar coca.

Los agricultores se comportaban según los dictados de la economía de mercado. Buscaban el cultivo más rentable. La coca lo es. La solución para que la coca fuera menos rentable es... ¡PROHIBIR EL CAFÉ!

¿Te imaginas la reacción de todos los adictos al café - un mercado mucho más grande que el de la heroína / cocaína? ¿Traficando con papelinas de café en lugar de droga? ¿Pagando los precios de la heroina por un producto que ofrece cafeína? ¿El mercado negro? ¿Las luchas entre las mafias? ¿Ansiedad en el personal hospitalario? ¿El aumento de todas las bebidas con cafeína? ¿Las presiones sobre el precio de los productos alternativos - el té -?

Dr F dijo...

Kazajo, bonito ejemplo de lateral thinking, pero es un problema para tratarlo directamente... No podemos comprar diamantes y esperar que suba el oro (como el perdedor del anuncio de Golf de hace varias generaciones -de Golf, of course-).
Por cierto, te reto a que cuentes entre el personal sanitario que conoces los fumadores y los no fumadores.

teteman dijo...

No creo que la solución para reducir el consumo del tabaco sea subir el precio. Como siempre ocurre en los casos en los que se juega con los precios, son las clases menos pudientes las perjudicadas. La adicción está ahí, y no se puede quitar encareciendo el tabaco. Aumentará el tabaco de contrabando, vendrán las adulteraciones, las mafias y demás lacras que conlleva cualquier prohibición, tácita o implícita, de algo consumido por una gran parte de la población. Como no lo considero una medida eficaz, me permito intuir objetivos menos lícitos y éticos, refrendado por el bombardeo con el dichoso tópico de que "en Europa el tabaco es mucho más caro", sin decir a continuación que también en Europa los sueldos son mucho más elevados. Por otra parte, si hay tanto interés en que los fumadores dejen de serlo, ¿por qué no se subvencionan los carísimos tratamientos existentes para dejar de fumar? Y si fuera porque no son efectivos, ¿por qué permiten su comercialización?...En definitiva, que los fumadores somos unas víctimas no sólo de unos tabaqueros sin escrúpulos que meten unaingente cantidad de tóxicos en lo que creíamos era solo tabaco; víctimas de unos poderes políticos que permiten que las tabaqueras hagan lo que quieran (¡que intente la industria del yogur meter amoniaco en sus productos!); y víctimas de unos cuantos especuladores que quieren hacerse el agosto a costa nuestra, sin que les importe un pimiento nuestra salud.