martes, abril 26, 2005

Los mitos y la salud

Gracias a Xosé Moreno y a que la revista Men's Health saca este mes un recopilatorio sospechosamente parecido al link que Xose referenciaba recojo algunas de las historias que se cuentan desde la tradición oral, los falsos mitos acerca de salud y enfermedad. Es muy relevante en tanto en cuanto todos los hemos vivido, pero a veces pueden ser peligrosos. Temas como no poder bañarse hasta pasada una hora después de comer, asi como el peligro de jugar a ponernos bizcos son solo precauciones especiales que nos han fastidiado como niños. Pero por ejemplo los andadores para bebés son potencialmente peligrosos, en vez de ser una ayuda para anticipar la deambulación. Cada año, aproximadamente 29,000 niños necesitan recibir tratamiento médico de emergencia por lesiones relacionadas con los andadores en USA. También son fuentes de dudas los temas tabú, como los anticonceptivos para las chicas (antes era peor: a nuestros padres les amenazaban con la mítica ceguera si se masturbaban), los temas alimentarios (las bondades de la soja, la miel), o incluso acerca del ejercicio para la salud. En fin, hay mitos sobre salud de todos los tipos. Es un ejercicio muy sano lanzarse a navegar para ver pros y contras de afirmaciones categóricas... como paciente y como profesional sanitario.

1 comentario:

The man from Madagascar dijo...

Creo que especial mención amerita la industria de productos alimentarios. Siempre tan atenta a las necesidades y expectativas de sus clientes ha encontrado un nuevo nicho de cuantiosos beneficios. Se trata de esos alimentos que --- a juzgar por la publicidad--- tienen unos específicos beneficios para la salud y que nos llevan a dudar de si no estaremos hablando de medicamentos antes que de alimentos.

Podemos comprar margarinas "pobres" en colesterol, huevos enriquecidos con ácidos grasos tipo omega-3, o yogures que a través de no se sabe muy bien que efecto sobre la flora intestinal convierten a nuestro sistema inmunológico en poco menos que un campeón invencible frente a cualquier agente patógeno.

En general hablamos de productos más caros y que suponen para las empresas una cada vez mayor contribución a su cuenta de buenos resultados.

¿Y es cierto lo que anuncian? División de opiniones. Muchos expertos en nutrición no encuentran beneficios marginales en muchos de estos productos. Además, ¿son independientes y rigurosos los estudios científicos con los que empiezan a adornar su publicidad? No mucho. Aquí los norteamericanos nos aventajan. Mientras que allí son muy rigurosos para este tipo de estudios y son clasificados en tres niveles científicos según la calidad del método empleado en su realización, en Europa no hay nada legislado sobre estos estudios, así que habrá que ser precavidos con sus promesas.

Tengo un amigo norteamericano que, sorprendidísimo, no para de avisarme de que un buen abogado podría hacerse de oro sólo con denunciar de oficio la publicidad de alimentos que se pone en la tele.